Revalorizando nuestra historia: 136 años de la fundación de nuestro pueblo: Nico Pérez-José Batlle y Ordóñez. Un pueblo que valora su pasado y espera con esperanza el porvenir. 1883-25 de junio-2019

Archivo para abril, 2009

Invitación: Presentación de un libro muy especial

Nico Batlle 125 años, 125 mujeres, 125 recetas”

Por fin, después de varios contratiempos, la Comisión de los 125 años logra presentar este libro, que sentimos muy nuestro, pues en él ha participado mucha gente de la localidad.
Desde su contenido, recetas tradicionales con un toque personal, hasta su recopilación y transcripción, así como su confección, han sido realizadas en nuestro medio.
Con una impecable presentación, nos deja muy satisfechos, en especial por haber logrado reunir a un número tan importante de personas en un proyecto común, lo cual es muy enriquecedor.
El 16 de Mayo a partir de las 19.00 horas, compartiremos una noche diferente, en el Club Concordia, donde podremos disfrutar de distintos placeres, entre ellos probar las exquisiteces que las mujeres de Nico-Batlle saben elaborar.
Tenemos un gran placer en invitar a todos a acercarse para continuar aprovechando estos momentos de intercambio que tanto bien nos hacen como comunidad.

>Calle Monseñor Ángel Juan

Los pueblos deben ser agradecidos. Hemos cumplido con una persona significativa para nuestro medio, que diera gran parte de su vida en este lugar y sus alrededores. Las personas lo recuerdan con gran cariño por ser una figura carismática, que llegaba con sencillez a todo aquel que se le acercara. Quién no lo recuerda con su figura bonachona recorriendo a paso largo las calles de Nico-Batlle, saludando a los vecinos y a los niños que corrían a su encuentro. O en su Fort verde, dirigirse hacia campaña, para visitar a quienes no podían llegar hasta aquí…
La población cuenta desde el 3 de Abril con una calle que lo recuerda. La más representativa, por ser donde se encuentra ubicada la Parroquia. Es un pequeño detalle, pero permitirá que en el futuro, todo aquel que pregunte el por qué de ese nombre, obtenga de algún vecino memorioso, una mención al Padre Juan, una anécdota, un recuerdo que no permita que caiga en el olvido.

Marycamen Correa, en representación de los vecinos que iniciaron este movimiento, y como integrante de la Comisión de los 125 años de Nico-Batlle, que lo impulsó, compartía estas palabras:


“Hace unos días, el 31 de marzo de 2009, ha llegado hasta mis manos un hermoso e increíble recuerdo del pasado: las estampitas que hace exactamente ochenta años, un 31 de marzo de 1929, celebraban la ordenación sacerdotal en Roma, de nuestro querido y recordado Padre Juan.
Esta ordenación sacerdotal y primera Misa celebrada por el joven religioso tuvo lugar en la noche de Pascua de Resurrección, y unos meses después de haberse ordenado como subdiácono en la fiesta de Cristo Rey el 28 de octubre de 1928.
Pocas noticias hay acerca de cómo llegó hasta nuestro pueblo, se sabe que inauguró la parroquia de José Pedro Varela y allí desarrolló su apostolado hasta ser nombrado Cura Párroco de éste nuestro pueblo, del que ya no se marcharía hasta el día de su muerte en octubre del año 1976.
La primera pareja que recibió de sus manos el sacramento del matrimonio fue la formada por Inés Messano y Anatolio Castillo, siendo la última, la conformada por Dante Nogueira y Marta Noblía. Muchos monaguillos lo asistieron al realizar las diferentes celebraciones eclesiásticas, siendo el último Huguito Prego.
La última vez que impartió el sacramento del Bautismo fue a Hubert González.
Pero fuera de estos datos históricos queda la parte humana del Padre Juan, tan entrañable a todos los habitantes de nuestro pueblo, porque a casi todos los que llevamos ya algún trecho recorrido, nos bautizó, luego de haber casado a nuestros padres, bautizó nuestros hijos y tal vez también a algún nieto.
Y quién no recuerda su presencia siempre serena, su carisma, sus obras, entre las que se cuenta la no menor de idear y llevar a la práctica la creación del Colegio María Auxiliadora, donde las hermanas salesianas formaron en los ideales de la fe y la moral cristiana a varias generaciones de niños. Su bondad para con todos, sus “bituques”, que los que fueron sus monaguillos seguramente recordarán. Éstos consistían en buenas meriendas que les ofrecía luego de celebrar la misa de la tarde.
Imposible dejar de recordar su austeridad espartana, que llegó a conmover al obispo, cuando a su muerte entró a sus habitaciones y descubrió la profunda humildad con que vivía.
Hoy, aprobado por las autoridades, y apoyando la iniciativa nacida en la mente de muchos hijos del pueblo, le dedicamos este sentido homenaje de llamar a una pequeña calle con su nombre, la calle en que vivió, murió, y donde permanecerá para siempre como él así lo quiso, y toda la comunidad así lo desea, porque el padre Juan, nuestro padre Juan, vivirá por siempre en el corazón de todos los que tuvimos la fortuna de conocerlo y tenerlo como nuestro pastor.
Viernes 3 de abril de 2009.”

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