Revalorizando nuestra historia: Nico Pérez-José Batlle y Ordóñez. Un pueblo que valora su pasado y espera con esperanza el porvenir. 1883-25 de JUNIO-2017 134 años de la fundación de nuestro pueblo.

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En el baúl de los recuerdos nos encontramos con algunas páginas que marcaron a fuego la época dorada de los abuelos, donde terminaban todas las reprimendas de los padres y cuya protección determinaba el termino de “malcriados”. Cuantas rezongos paternales finalizaban entre los brazos de los abuelos cuando no se hacían los deberes o volvíamos de la calle con la ropa sucia después del “picado”. Abuelos que siempre estuvieron para cuidarnos, para protegernos y también para enseñarnos, mientras comenzábamos a formar nuestra adolescencia y construir los primeros sueños. La imagen de los abuelos nos remite al pasado cuando fueron protagonistas y se pasaban la noche esperando el regreso de algún nieto trasnochado para que los padres no se enteraran. Hoy a la distancia y con el paso de los años, los vemos más frágiles y sensibles , con los recuerdos de un pasado lejano salpicado de charlas, anécdotas y travesuras. Fueron los abuelos quienes construyeron los primeros juguetes o la cuna de madera que luego pintaban de cualquier color sin tener en cuenta, porque no lo sabían que el plomo era perjudicial para la salud. Ni soñábamos con el Nintendo, Playstatión o juegos de video. Allí estaban los caballos de madera y los autos artesanales que fabricaba el abuelo sin tener en cuenta el cinturón de seguridad, pero con la seguridad de que eran portadores de la máxima felicidad a que se podía aspirar en aquellos años y que bastaba para espantar el aburrimiento. Como olvidarnos de la vieja y querida Singer donde la abuela remendaba y confeccionaba toda la ropa familiar para las cuatro estaciones. Por lo general eran los abuelos quienes nos acercaban los primeros libros de cuentos infantiles que recreaban nuestra imaginación. Por allí andaban “Caperucita Roja”, la “Cenicienta” o “Blanca Nieves” que conjuntamente con otros relatos iban alimentando nuestra imaginación. Mientras los recuerdos fluyen van desfilando situaciones y costumbres que integraron el mundo mágico del siglo que se fue. Es posible que muchos recuerden con un dejo de nostalgia el auge que habían experimentado las tarjetas en las primeras décadas del siglo XX. ¿ recuerda abuelo? Era realmente un placer recibir aquellas tarjetas de navidad, año nuevo, felicitaciones o alguna invitación con sabor familiar. El principal detalle de estas tarjetas y que determinaba las preferencias del público estaba relacionado con las combinaciones multicolores que adornaban su entorno y donde se estampaban las invitaciones y buenos deseos de sus remitentes. El “ boom” de las tarjetas se mantuvo hasta la década del 80, cuando las circunstancias económicas fueron mellando los afectos y los buenos deseos de los remitentes. Entre muchos recuerdos surgen nítidamente los famosos abanicos multicolores cuya utilidad y calidad estaba vinculada a la situación social y a las circunstancias en que debían usarse. Existían abanicos para la casa, para llevar al circo, a los velorios y para ir a los bailes. Algunos tenían un mango largo o de mano, cuadrados, ovalados o redondos. Para la fabricación se utilizaban cañas, juncos, cartón, seda o simples trozos de bambú. Eran plegables y de mucha utilidad durante el verano haciendo las veces de ventilador manual. El progreso con sus equipos de refrigeración y ventiladores eléctricos fue decretando la muerte de estas prendas que en nuestra niñez estuvieron siempre en manos de las abuelas. Como olvidar al abuelo campesino casi analfabeto que venía desde Cebollatí para llevarnos a las vacaciones rurales. Durante la mañana recorría el campo en un caballo sin elegancia que había domesticado lentamente y sin apuro durante 5 años. En esa recorrida con una ternura de chiquilín iba recogiendo huevos de terutero que escondía cerca del galpón para que pudiéramos encontrarlos sin mayores dificultades al caer la tarde. ¿Recuerda abuelo? Que era fácil encontrar en los baúles, viejas cartas de amor que atestiguaban alguna relación sentimental no siempre cristalizada con el matrimonio. El sobre forrado con un costo superior, tenía otra presentación y como se dice ahora otorgaba mas “status” al remitente. En la actualidad resulta muy difícil recibir correspondencia, salvo alguna factura de las tarjetas de crédito. Lo primero que mirábamos al recibir el sobre era el nombre del remitente y luego el sello del correo con destacadas figuras de la historia, que comenzábamos a coleccionar por poco tiempo. Era fácil encontrar viejas revistas entre las que podemos destacar ejemplares de Caras y Caretas, Patoruzú, el Gráfico, Billiken, la revista El Hogar con notables colaboraciones de Horacio Quiroga , tarjetas postales, fotografías de Gardel y jugadores de fútbol del cuadro preferido. ¿ Se acuerda abuelo? Cómo no mencionar a las calesitas que por lo general se establecían en los baldíos existentes frente a la plaza o en las proximidades de la sede del Club San Vicente. Eran la máxima diversión para los niños de la época que jineteando los caballos de las calesitas hacían girar también el mundo de sus fantasías infantiles. Destreza y habilidad para ir desafiando los limites y las dificultades que la propia vida les iba imponiendo. Se acuerda abuelo del Reporter Esso, cuando el 8 de mayo de 1945 anunciaba por los micrófonos de Radio Farroupilha la rendición incondicional de Alemania, poniendo fin a la guerra mundial. Recuerda que los pocos habitantes de esta frontera salieron a la calle para festejar la caída del nazismo y años más tarde se tuvo conocimiento que el Gobierno de los Estados Unidos tenía un plan para invadir algunos estados brasileños en caso de que el presidente Getulio Vargas adoptara una posición a favor de Hitler. Según estos documentos se debía controlar los Estados de Río Grande del Sur y Santa Catalina donde residía más de 1.000.000 de alemanes y sus descendientes. La rendición evitó finalmente males mayores, aunque durante los festejos en algunas ciudades brasileñas se produjeron invasiones y saqueos en domicilios y comercios de ciudadanos alemanes. ¿Se acuerda abuelo? Por aquellos años se nacía se moría y lo velaban en su propia casa. Hoy todo ha cambiado. Los que pueden nacen y mueren en el sanatorio, los otros nacen en los hospitales y mueren en algún hogar de ancianos, solos y olvidados…..aunque el almanaque nos diga que el 19 de junio es el DIA DEL ABUELO.

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