Revalorizando nuestra historia: Nico Pérez-José Batlle y Ordóñez. Un pueblo que valora su pasado y espera con esperanza el porvenir. 1883-25 de JUNIO-2016 133 años de la fundación de nuestro pueblo.

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Retrato de Artigas, de Juan Manuel Blanes

Nacido en Montevideo, hijo de hidalgos colonos de solar y casa conocida, Artigas recibe, en el Convento de los Franciscanos la instrucción que se da a los jóvenes burgueses de la ciudad. Llegado a mozo, va a atender una hacienda de su padre, internándose en Casupá. Allí se hace hombre de campo; adquiere los hábitos y las energías propias del medio; se adiestra en los trabajos violentos y peligrosos de la ganadería en su época. conoce íntimamente al gaucho y se identifica con él.

Pero pronto la vida de la estancia no le basta; una inquietud montaraz le llama a cambiar de pago y de vida; movido por una oscura necesidad de acción, dejó la hacienda de su padre y su posición de mozo rico. Se hace acarreador de ganados cerriles, acaparador de cueros, combatiente, acaso, en ocasiones. al frente de partidas cimarronas, recorre las cuchilla, las sierras, los ríos y los montes, de una punta a otra del país, volteando hacienda bravía, cuereando, monteando, peleando con partidas portuguesas, adiestrándose en el rumbo y en la pelea. Así adquiere nuevo y más profundo conocimiento del territorio, así conquista nuevas y más difíciles aptitudes.
Su audacia, su coraje, su destreza, su energía, le van creando prestigio entre el gauchaje, y aún entre los estancieros. Necesitados éstos de una defensa contra las continuas depredaciones del cuatrerismo y del contrabando portugués, defensa que la autoridad española no puede darles, los hacendados proponen a Artigas organizarla, y ejercerla por cuenta de ellos; y así, al mando de una fuerza armada, pasa a ser guarda General de la Campaña. Creado el regimiento de Blandengues por el Gobierno de Montevideo, Artigas ingresa en él y pronto es capitán.
Se encuentra en las invasiones inglesas y toma participación en sus episodios. En esta nueva posición conoce la milicia, aprende la táctica veterana, adquiere la actitud de militar del mando y la organización. Así pasando de una a otra posición, va integrando su personalidad con nuevas facultades; y  así preparado le encuentra el alzamiento de la campaña de 1811.
Cuando Artigas desembarca en la Calera, volviendo de ofrecer sus servicios a la Junta Revolucionaria de buenos Aires, ya todo el país está alzado. Partidas sueltas se van incorporando y engrosando columnas. Cada estanciero criollo ha reunido y armado al gauchaje del pago, poniéndose algunos a su frente. De los  montes salen las bandas de matreros, dirigidos por el más prestigioso. Los rancheríos y poblaciones quedan sin hombres: todos van buscando incorporarse. 
Cada columna o cada partida tiene un jefe propio, su caudillejo local: falta el hombre de prestigio superior y de capacidad militar que los reúna a todos, a quien todos reconozcan, que dé unidad y dirección a todas esas fuerzas: Artigas es aclamado Primer Jefe de los Orientales…
Extraído de Proceso histórico del Uruguay, Alberto Zum Felde
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